viernes, 4 de junio de 2021

La vez que me llamaron Whitexican

 Un breve escrito de aquella vez que me intentaron llamar así por apoyar una iniciativa del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador.

¿Por qué me llamaron así?, averigüémoslo. 


Ahora que la Ciudad de México va a pasar al semáforo verde de COVID-19, cosa que debe preocuparnos, me hizo acordarme de aquella vez que, como lo dice el título, me llamaron whitexican, pensando en que me ofendería. Fue algo que me había olvidado hasta apenas a inicio de semana empecé a ver la posibilidad del cambio de semáforo de amarillo al verde.  


Antes de continuar, me gustaría decir una definición relativamente cercana de lo que es un whitexican, término que se ha popularizado en los últimos tiempos. Digo que es cercana porque no tiene una definición específica, pero se refiere a personas mexicanas (desconozco si esto se pueda aplicar a personas de esta tonalidad de piel de otros países de Latinoamérica), que suben a sus redes sociales tanto viajes, automóviles, incluso otras personas, que van acompañados estos post con frases motivacionales. Suelen pensar que la “mentalidad de tiburón” es única y que el “pobre es pobre porque quiere”, sin siquiera imaginar que detrás hay muchos privilegios que las personas de a pie no tienen. Como dije, estas personas se creen que porque viajan, muestran en Instagram fotos de sus lujosas comidas, espectaculares escenas del anochecer, con otras personas, (incluyendo a sus parejas). Es decir, al no darse cuenta de la gran desigualdad que existe en México se volvieron una burla para todos los internautas. Obviamente esto no pasó desapercibido y se volvió una sátira de cómo viven estas personas ricas, económicamente. Para estas personas se les considera  como un supuesto racismo a la inversa; hay que aclarar que algunos de estos personajes o “carnales” se enojaron ante esta palabra y por eso lo declaran así.

Cuando hay racismo en México desde hace mucho tiempo. Es un tema que no se habla, aún hay cierto tabú al respecto. Porque en México y como se mencionó anteriormente, las oportunidades están muy disparejas. Alguien egresado del Tec de Monterrey tiene mejores oportunidades laborales, con un mejor puesto, que alguien egresado de una universidad pública; pero eso sí, tienes que ser blanco de piel y tener ojos que se acerquen a los azules, porque si eres moreno, las tienes difíciles. Y qué decir de las personas que  viven en pueblos lejanos a las grandes ciudades.

Claro, el salario mínimo aumentó, se les cobra a las grandes empresas los impuestos que dejaron de pagar durante mucho tiempo, se está luchando por una sociedad más equitativa. Pero esta lucha por la desigualdad social viene de muchos siglos atrás, de aquel pensamiento eurocentrista y los cánones de belleza impuestos por las revistas de alta categoría y actualmente por medio de Photoshop para darle retoques menos realistas y más aspiracionales a las pesonas.

Esto también influye en la persona y su manera de clasificar la realidad que lo rodea. De acuerdo a la tesis de Sapir-Worf, se influye en el comportamiento, su forma de pensar y de hablar de un individuo, en cambio, es la propia lengua del hablante la que influye en la clasificación y memorización de la realidad que viven; en palabras menos científicas es la manera en como dos individuos, de diferentes lenguas, arreglan sus diferencias.

Los del pueblo imitan a los ricos. Esto se ha visto con los criollos y mestizos que lucharon por la independencia de México hace más de cien años. ¿Cómo se ve esta imitación?, pues basta con darle una pequeña vuelta al arte. Desde hace mucho tiempo, el arte se ha considerado exclusivo de las personas ricas. Esto se debe a que el pensamiento de ellos es que el pueblo no lo entendería; en cambio, la propia sociedad se burla de esto al imitar dicho arte, reproducirlo, haciendo perder algo de valor a la obra en cuestión, aunado al hecho de que la negación es ajena a la cultura popular.

Porque la imitación hace que se pierda la esencia original, pero ayuda a que sea accesible para todos. Aquí vendría siendo la pregunta de ¿qué es lo original, qué se considera como tal? Podría ser como una fábrica donde todo sale en seria para abaratar costos. Pero las imitaciones se esparcen como un incendio, porque depende de alguien para que lo inicie.

Es como en el asunto de la pandemia. Cuando hubo una crisis, estas personas, los whitexicans salían y le pedían al pueblo, que luchaban por su sobrevivencia, que se quedaran en casa. Hay genios de pandemias anteriores que hicieron grandes avances para la sociedad poque tenían los medios, los recursos para ello. En cambio, como lo acabo de mencionar, el pueblo no. El común de la gente no los tiene. Viven al día. Pero la naturaleza humana es rebelde. Se resiste a creer en un ser superior (en este caso los whitexicans).

Además de que cualquier crítica que se haga en la actualidad es tachada de ser intolerante, incluso a los extremos de ser llamada racista. Y justo a eso quiero llegar, a la parte del título: la vez que me llamaron whitexican. Todo el preámbulo anterior se debe a que, sí, yo provengo de una familia que me educó a tener los pies en la tierra, a ayudar al prójimo en lo posible. Yo no tengo viajes al extranjero, es más, mi último viaje, pagado con mi propio dinero, fue cuando visité a una tía dentro del país y de eso hace un par de años.

Además, estudié en buenas escuelas, en teoría sí, pero las prácticas de corrupción de La Salle, aquel colegio donde los ricos de la zona iban a simplemente pagar por pasar las materias, en cambio uno que sí estudiaba, era menospreciado. ¡Ah qué tiempos aquellos donde un profesor de dicha escuela al que le decían Viruta, como aquel personaje cómico de Viruta y Capulina, se enojaba porque me dedicaba a hacer pequeños ensayos en preguntas que, según él, debían ser copia exacta de los libros!. ¿Soy whitexican por decir que fui a La Salle, colegio donde no le guardo el más mínimo respeto?, sí, si lo soy.

Soy un whitexican por parte de mi infancia y adolescencia, sí y no. Porque bueno, yo no subo mis fotos de mis viajes a Dubái, no he visitado New York, mucho menos Las Vegas. Fui a las “mejores” escuelas, donde intentaron reprimir mi instinto analítico y afortunadamente no lo lograron. Pero esta señorita que me llamó whitexican, por apoyar la causa de aquel #quedateencasa le digo que, si bien mi padre fue y es el mejor ingeniero de sonido del cine mexicano (4 arieles lo respaldan), no soy tal denominación, porque soy parte del pueblo. Y él, a pesar de sus éxitos, se mantiene con los pies en la tierra, siendo humilde y es parte del pueblo, como mi madre, mis hermanos y yo.

Yo vivo al día, trabajo por las noches en una tienda de abarrotes, estudio en una universidad pública; es más, mis últimos diez años, aproximadamente, he estado luchando por mi sobrevivencia. Vengo de una larga depresión. En mis redes sociales personales no subo ninguno de mis viajes (porque no ha viajado mucho), a lo más, subo memes, los comparto y ya. Lo único que se me podría considerar como tal, sería mi color de piel, pero hasta ahí.

Y ahora que la Ciudad de México va a pasar al semáforo verde, que Dios los agarre confesados porque este whitexican se debe ir, pero a preparar para mi examen de certificación de una materia.

 

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