Porque no todo es como lo pintan, ni mucho menos imaginario.
Se puede decir que la solidaridad es un defecto
humano a la vez que es un acierto. Se considera que Jesucristo es nuestro
salvador (para otras religiones, como los musulmanes, es uno de los muchos
profetas que ha habido a lo largo de la historia de la humanidad). Muchas veces
la imaginación ha llevado a la locura a los hombres. Similar con el hombre que
nos narra que intentó matar al rey de España, diciendo que el monarca era el
demonio y por eso debía morir por la mano del loco.
Sin embargo, la
dualidad humana es lo que nos ha traído hasta aquí. Por ejemplo, entre una de
las muchas dualidades que nos caracterizan está la del raciocinio y los
impulsos. Por medio de la razón, filosofamos sobre los hechos más
insignificantes de la vida, como si le tratáramos de dar un sentido a la misma.
Como vivimos en una burbuja, a pesar de dejarnos llevar por la corriente, como
dicen algunas otras personas que se oponen, de manera inconsciente al
raciocinio, todos llevamos vidas aburridas. No queremos enfrentarla por temor a
lo que sea, incluyendo, el famoso terror a Dios impuesto por la iglesia.
Justamente para
combatir este aburrimiento, fue que se empezaron a crear leyendas, mitos y
cuentos de todo lo que nos ocurría. La mente es un arma poderosa, porque
gracias a todo lo que se contaba, como los duendes que mueven las cosas, ya sea
en Japón, Irlanda o México, ayudaron a crear ese halo de misterio que se ha
tratado de descifrar. Pero es una especie de respeto mutuo: el misterio y la
ansiedad por estar cerca de resolverlo. Es otra dualidad que nos caracteriza
como humanos.
Estos mitos, leyendas;
toda la parte fantástica están más cerca de nuestro origen real que el dicho
por las iglesias. Esa parte mística, esotérica ayuda a que evolucionemos como
especie. Nos dicen de las profecías pasadas y futuras, aunque a estas últimas
no les hacemos caso porque aún no
suceden. Y como aún no suceden, pues a mí no me va a tocar. Que se preocupen
los demás de eso. Pero con un poco de razonamiento al respecto, vemos que
ya se está muy involucrado con las antiguas profecías que nos advierten del
comportamiento humano: la ignorancia y el conocimiento. El misticismo, según ya
no entra en la sociedad actual. se ha convertido en una pseudo-ciencia, cuando
con anterioridad era muy respetada e investigada, lo que llevó a los humanos a
filosofar y evolucionar. ¿Actualmente se vive una des evolución?, es lo más
probable. Mientras ás aparatos
tecnológicos tenemos, mientras más conocimiento a nuestro alcance poseemos, más
flojos nos volvemos y más ignorantes somos.
Al ser más ignorantes,
menos respetamos a lo que nos rodea. No somos tan capaces de comprender, si
quiera, el término de todas las cosas
tienen vida. Es una estupidez, porque todo tiene un aura, algo que lo hace
único, a pesar de todas las “copias” de ese mismo objeto. Una flor, supongamos
una rosa, aunque parezca similar a sus demás compañeras, tiene algo que la
distingue de las demás. Puede ser una espina menos, un pétalo de más, un olor
más agradable, llamativo. Pero cuando se trata de objetos inanimados, digamos
que una computadora, pues sucede lo mismo. Una computadora de la marca HP, es
diferente a una Ipad o a una Lenovo.
La inspiración es
también un factor clave. Como le sucedía a Lafcadio Hearn cuando se fue a vivir
a Japón. Él buscaba un equilibrio entre su educación occidental con la
educación oriental. Es similar al equilibrio del raciocinio y el impulso. Si
una es más dominante que la otra, obviamente la evolución humana se detiene.
Aunque no importa el lugar donde nos encontremos, siempre van a haber
similitudes a los lugares donde nacimos, que recorrimos, donde vivimos. Las
leyendas, los mitos, todo lo místico que se desprestigia ahora, es la base de
todas las sociedades, porque sin ellas, no hay evolución humana, si no hay evolución,
pues no hay equilibrio, si no hay equilibrio, solo estamos aquí, en este mundo
quitando oxígeno.
Como interpretemos las
situaciones, lo que nos rodea, los idiomas diferentes, es una forma de
encontrar ese equilibrio. Se vuelve única y su aura puede brillar con más
fuerza que antes y la poesía ayuda en ese despertar espiritual. Es un toma y
daca. La lucha entre lo espiritual, lo místico contra lo que podemos ver, lo
que es palpable. Es una lucha eterna donde el humano, los hombres y las mujeres
tienen las de perder si la balanza se inclina hacia una de los dos lados.
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