Al estar leyendo unos textos, me llamó la atención
sobre todo el de Diderot ataca a la religión catoloca, digo,
católica. Y eso me hizo pensar y escribir que la naturaleza humana es rebelde. Se resiste a creer en un Ser
superior, pero al mismo tiempo, esa creencia se convierte a lo opuesto de tal
magnitud que al ver el comportamiento de los demás hombres y mujeres, se deja
de creer y se cuestiona todo lo que las iglesias le llaman como “creación de
Dios”.
Humanizar a Dios o a
los Dioses, al buscar Su guía llega la duda. Somos inconformes de todo. Aunque
tengamos una respuesta clara frente a nosotros, nuestra propia naturaleza es la
de negar, ya no cuestionar como originalmente se planteaba. Si algunas personas
creen en supersticiones, como la brujería o la iglesia en sí, en cualquiera de
sus variantes católica o cristiana, las otras personas dicen que los creyentes
son fácilmente manipulables por su fe.
En cambio, si no creen
en esas supersticiones, esa misma negación a la superstición se vuelve en su
contra. Es decir, que mientras una parte intenta buscar a Dios, la otra parte
lo quiere evitar y usan el raciocinio para ello. Pero, ¿acaso la búsqueda de un
Ser superior no es también una parte de ese razonamiento pero aplicado de
manera diferente al académico?, ¿los no creyentes, saben de manera
inconsciente, que en el fondo están equivocados?, ¿sucede al revés?
No es culpa de Dios lo
que hagan los hombres y mujeres con su tiempo en la Tierra, por eso es que nos
dio el famoso libre albedrío. Lo que hagamos con esa libertad de acción y las
consecuencias de nuestros actos es cosa nuestra. Sin embargo, el mal uso de esa
libertad y culpar a la Deidad que nos la dio es la salida más fácil y muchas
veces, para no causar gran “controversia”, las preguntas hechas con
anterioridad se suelen desprestigiar con dichos como es que no aparece cuando lo llamo o si es un ser omnipotente y vengativo, ya me las verá cuando lo vea en
el otro mundo, si es que existe. Lo culpamos por esa libertad que nos dio.
La culpa no es de Dios.
La culpa la tienen las iglesias y los hombres que son los creadores de tales
establecimientos. Nos limitan el contacto con Él. Nos imponen reglas para según
encontrar la felicidad, pero en realidad, es un sistema de control de unos
pocos hacia unos muchos. El miedo es un arma muy grande y de doble filo. Si se
sabe utilizar, el control mental y de raciocinio a las demás personas pasa
desapercibido.
Hay que temer a Dios,
porque si no, nos castigará y su castigo es muy severo. Recuerden que, según
las escrituras, hechas por los propios hombres para guiar al rebaño perdido en pos de la salvación, hubo inundaciones
que mataron a millones de inocentes. También hubo guerras en su nombre contra
aquellos, que según la religión judeocristiana eran los no creyentes. Ha
sometido a su pueblo judío a una esclavitud en Egipto y cuando fueron “libres”,
vagaron por cuarenta años en el desierto a la tierra prometida.
El conflicto entre las
religiones judeocristianas y la musulmana lleva desde hace mucho tiempo. El
primero indica que Dios mandó a su hijo a expiar de los pecados del mundo a la
humanidad, incluyendo el pecado original del saber y el conocimiento. En
cambio, los musulmanes dicen que Jesucristo era un profeta, como lo fue el
profeta Mahoma, salvo sea Su nombre (es una costumbre mía llamar así al profeta
Mahoma, salvo sea Su nombre, aunque no sea en realidad musulmán, sino de una de
las variantes judeocristiana y que viene de la parte reformada de la iglesia
católica, la acortada iglesia mormona).
En caso contrario y de
manera irónica, tanto control sobre el pueblo y causarles miedo, los ha dejado
con una especie de inmunidad. El descontrol crece y se empiezan a cuestionar
del porqué deben de seguir las ordenes de padres y sacerdotes que, según,
tienen más facultad de hablar con Dios. Todas las personas, en algún punto de
su vida, buscan respuestas racionales y lógicas a lo que sucede. Incluso,
tenemos esa necesidad, si se le puede llamar así, de acercarnos a Dios, pero no
sabemos cómo hacerlo porque tenemos esa información de que Dios es enojón por
naturaleza y me va a castigar por un pecado que cometa.
En cambio, están los
que se van a los extremos. Aquellos que dicen total, si Dios envió a su hijo a sacrificarse por nosotros, puedo hacer
lo que quiera porque ya tengo la salvación eterna. ¡Divertíos, que la vida es
única! Que ingenua me parece esa afirmación. Para dejar de creer en algo es
porque primero debiste de creer mucho en ella. Son como los pseudo-ateos
actuales, que dicen que no creen en Dios, solo porque el racionamiento es lo
más importante y como no lo veo, no
existe. Las pruebas científicas han hecho que se pueda comprobar su
existencia, pero al mismo tiempo, que no se pueda comprobar. Y es ahí, en esta
última parte donde muchas personas se enfocan, porque solo ven para creer.
Se puede hacer el
contraargumento de pero si fuimos creados
a imagen y semejanza de Él, entonces, también debe de tener todos los defectos
que los humanos tenemos. Y admito que es un buen contraargumento. Pero al final de cuentas, seremos nosotros
mismos, con nuestro raciocinio, con nuestra lógica, con nuestros saberes lo que
interpretemos y dictaminemos la manera de ver el mundo que nos rodea y eso
incluye la frase de hace un momento. Aquí es donde entra en juego esa arma de
doble filo que es el libre albedrio.
Para terminar, estoy
seguro que a Dios le molesta que echen la culpa por algo que es netamente
humano. Le molesta que usen su nombre en falsos razonamientos y no me quiero ni
imaginar si se llega a saber que Dios llegase a tener una esposa, porque si con
el nombre de Él todo lo que no se ha hecho, ahora con el nombre de Ella, pues
peor vendrían las cosas para los humanos.
No le debe molestar a
Él si lo cuestionamos, si lo retamos. Tampoco le molesta escucharnos, aunque
debe ser difícil hacerlo por la cantidad de personas que habitamos el planeta
en la actualidad. Mucho menos considera una carga contestar a todas nuestras
preguntas. A diferencia de los hombres que se molestan si los cuestionan, si se
les echa la culpa y la echan a los demás. Se enojan al responder dudas de sus
compañeros hombres, dudas que consideran básicas para la existencia humana pero
que aún se está en búsqueda de ella.
No hay comentarios:
Publicar un comentario