martes, 13 de julio de 2021

Resumen Ricardo Piglia tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades)

 Ricardo Piglia empieza su texto de Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades), propone una pregunta (más bien, Ítalo Calvino es quien se hace lapregunta, dando seis propuestas y Piglia es quien la retoma) al final del primer párrafo: ¿Qué va a pasar conla literatura en el futuro?

            La literatura forma parte del estado de lenguaje y para un escritor lo social está en el lenguaje. Por ende, hay una estrecha relación de la literatura con la política. Piglia utiliza el ejemplo de Rodolfo Walsh, desaparecido escritor argentino que seoponía a la dictadura argentina entre los años 1976 y 1983. De entre los escritos de Walsh, hizo el cuento llamado Esa mujer, que trata de un periodista y su búsqueda por el cuerpo de una mujer; no se dice el nombre de dicha mujer, pero se da a entender que se trata de Eva Perón. Usando dicho texto de Walsh, Piglia comenta sobre la estrecha relación entre el gobierno y la literatura.

            Las tres propuestas dePiglia son: la verdad como horizonte político y de lucha literaria, la forma de narrar la verdad y el lenguaje y claridad de la verdad.

            Para crear la noción de verdad, se tiene que desmontar la construcción del poder y sus fuerzas ficticias, así como rescatar verdades fragmentarias, los relatos sociales. El Estado está muy involucrado con la creación de dichas verdades, haciendo su propia literatura. La verdad social, en cambio, es temática y se busca, se construye y se registra. Es un relato fragmentado e incierto que se ajusta con ayuda de otras versiones.

Para esto, Piglia comenta: La idea, entonces, de que el Estado también construye ficciones: el Estado narra, y el Estado argentino es también la historia de esas historias… y continúa: En este sentido, en un punto a veces imagino que hay una tensión entre la novela argentina (la novela de Roberto Arlt, de Antonio Di Benedetto, de Libertad Demitropulos) que construye historias antagónicas, contradictorias, en tensión, con ese sistema de construcción de historias generado desde el Estado.

            Hay una especie de límite donde no se puede exponer toda la verdad, porque se termina distanciando de la propia palabra. Hay que saber a quién va dirigida y sobretodo, ser inteligente para que la misma se difunda.

            Algo escrito como un cuento o una novela no se convierte automáticamente en algo político que afecte intereses de la persona si está involucrada con un movimiento de ese tipo. En el caso de Walsh, la línea es tan delgada que apenas se vislumbra la diferencia entre un escrito crítico a uno político. Se exige una nueva manera de escribir a la sociedad y a lo que lo rodea. Para el propio Walsh, el testigo es el enemigo principal del Estado, porque este testigo tiene mayor credibilidad por ser alguien del pueblo, alguien que no tiene un poder simbólico más que sus propias palabras y convicciones. Esa narración convierte al testigo en alguien importante y de temer para el Estado, porque justamente narra estando en medio de la crisis política. Usa sus propias palabras para acercarse al público deseado, con esa claridad que se necesita para que te escuchen.

            El Estado tiene sus propios términos y palabras para describir cierta situación, pero este testigo tiene la suya propia también. Por esta diferencia, el Estado busca la censura del testigo. Por eso, para el testigo, lo importante es que sea claro con lo que quiere decir para que así, el Estado, aunque intente callarle, su voz se escuchará.

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