Ricardo Piglia empieza su texto de Tres propuestas para el próximo milenio (y cinco dificultades), propone una pregunta (más bien, Ítalo Calvino es quien se hace lapregunta, dando seis propuestas y Piglia es quien la retoma) al final del primer párrafo: ¿Qué va a pasar conla literatura en el futuro?
La literatura forma parte del estado
de lenguaje y para un escritor lo social está en el lenguaje. Por ende, hay una
estrecha relación de la literatura con la política. Piglia utiliza el ejemplo
de Rodolfo Walsh, desaparecido escritor argentino que seoponía a la dictadura
argentina entre los años 1976 y 1983. De entre los escritos de Walsh, hizo el
cuento llamado Esa mujer, que trata
de un periodista y su búsqueda por el cuerpo de una mujer; no se dice el nombre
de dicha mujer, pero se da a entender que se trata de Eva Perón. Usando dicho
texto de Walsh, Piglia comenta sobre la estrecha relación entre el gobierno y
la literatura.
Las tres propuestas dePiglia son: la verdad como horizonte político y de lucha
literaria, la forma de narrar la verdad y el lenguaje y claridad de la verdad.
Para crear la noción de verdad, se
tiene que desmontar la construcción del poder y sus fuerzas ficticias, así como
rescatar verdades fragmentarias, los relatos sociales. El Estado está muy
involucrado con la creación de dichas verdades, haciendo su propia literatura.
La verdad social, en cambio, es temática y se busca, se construye y se
registra. Es un relato fragmentado e incierto que se ajusta con ayuda de otras
versiones.
Para
esto, Piglia comenta: La idea, entonces,
de que el Estado también construye ficciones: el Estado narra, y el Estado
argentino es también la historia de esas historias… y continúa: En este sentido, en un punto a veces
imagino que hay una tensión entre la novela argentina (la novela de Roberto
Arlt, de Antonio Di Benedetto, de Libertad Demitropulos) que construye historias
antagónicas, contradictorias, en tensión, con ese sistema de construcción de
historias generado desde el Estado.
Hay una especie de límite donde no
se puede exponer toda la verdad, porque se termina distanciando de la propia
palabra. Hay que saber a quién va dirigida y sobretodo, ser inteligente para
que la misma se difunda.
Algo escrito como un cuento o una
novela no se convierte automáticamente en algo político que afecte intereses de
la persona si está involucrada con un movimiento de ese tipo. En el caso de
Walsh, la línea es tan delgada que apenas se vislumbra la diferencia entre un
escrito crítico a uno político. Se exige una nueva manera de escribir a la
sociedad y a lo que lo rodea. Para el propio Walsh, el testigo es el enemigo
principal del Estado, porque este testigo tiene mayor credibilidad por ser
alguien del pueblo, alguien que no tiene un poder simbólico más que sus propias
palabras y convicciones. Esa narración convierte al testigo en alguien
importante y de temer para el Estado, porque justamente narra estando en medio
de la crisis política. Usa sus propias palabras para acercarse al público
deseado, con esa claridad que se necesita para que te escuchen.
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